Entrevista a Mauricio Galeano

¿En qué o quién te inspirás para crear?

 Creo que en todos... para crear te inspirás en todos. Así, desde que agarrás un lápiz y ves un papel vacío, le podés dar un fondo y creás, siempre estás creando algo... yo, cualquiera, ustedes, todos.

 

¿Conocés a Regazzoni?

 Sí... no personalmente, pero vi algo de la obra que hace.

 

¿Te gusta cómo trabaja?

 Me gusta mucho. Sí, me parece muy bueno y es un tipo con un talento bárbaro. Y bueno... tiene mucho que ver la dedicación que le pone el artista a la obra; el tipo que está todo el día, vive de eso, y bueno, eso va permitiendo que vos puedas concretar más la obra. Yo tengo que trabajar para vivir, digamos, trabajar en otra cosa.

 

¿Cambiarías algo de tu estilo?

 Siempre vas cambiando el estilo, en realidad... qué sé yo, no es que no tenga un estilo particular, cada uno tiene su propio estilo. Al estilo lo vas cambiando... ya al cambiar la técnica, parece que se cambia el estilo también, aunque por ahí hay rasgos que siempre los hacés, que los repetís. Por ahí, empezás a dibujar una cara y siempre te salen casi las mismas cosas, los mismos rasgos... con el laburo lo vas cambiando, vas creciendo, digamos.

 

¿Con qué materiales trabajás?

 Más que nada con los fierros, con soldaduras.

 

¿Hacés otra cosa aparte de esculturas?

 No... el dibujo, pero, o sea, dedicarme no me dedico de lleno a dibujar, pero sí, de hecho hice. De chico estuve en una feria artesanal. La música... me gustaría, pero no tengo oído.

 

¿Quién te propuso hacer lo de Saint-Exupéry?

 Margarita

 

¿Qué opinás de él?

 Creo que es un tipo excelente. Fue un visionario, un precursor del aire y de la literatura. En la aviación, esos vuelos que hacía los transmitió al papel. No sé, me parece un tipo excelente, tendría que agregar más en realidad.

 

¿Dónde está la escultura que vas a donar?

 Está allá adelante, ahora la vamos a armar más o menos, como para verla. Igual le falta bastante laburo.

 

¿Cuál es tu mayor ambición?

 Vivir tranquilo, hacer lo que me gusta y formar una familia en un lugar tranquilo para criar bien a los chicos... y tratar de no preocuparme por el dinero, que nunca lleva a nada.

 

¿Te falta mucho para terminar tu escultura?

 Veinte días de laburo. En realidad, siempre que uno termina algo, después lo quiere seguir laburando. Decís, “uy, le hubiera hecho esto”. Siempre le agregarías algo.

¿Hubo alguien para impulsarte?

Sí, Romina. Ella fue la persona que me impulsó para decir “basta”, “ponete a trabajar”, y bueno... ella es mi musa inspiradora.

 

¿Trabajás sólo o con alguien?

Bueno, siempre necesitás el punto de vista de alguien, ya sea del que no entiende, o de un artista. Igualmente, no hay que entender el arte para poder apreciarlo, es para todos. Y bueno... Romina tiene un muy buen punto de vista del arte y ella es la que me da esas opiniones.

 

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Escultura, ése es mi tiempo libre.

 

¿Antes de dedicarte a la escultura, hacías algo?

Estudié Publicidad en el Fernando Fader, o sea que nada que ver...

 

¿Cuánto mide tu escultura?

Mide un metro ochenta por tres metros diez.

 

¿Qué otras esculturas hiciste?

Tengo pocas... y muchas cosas sin terminar. Por ahí me embalo con un laburo, le pongo mano, le pongo mano, y después, qué sé yo... por ahí se me cruza otra idea y me pongo a hacer otra, así que tengo varias sin terminar. Terminé dos o cuatro. Tengo esas dos y otra arriba que es más chica.

 

¿Tienen nombre tus esculturas?

La de Saint-Exupery todavía no... supongo que “Saint-Exupéry” o “A Saint-Exupéry”, pero no sé, eso lo vemos. Después tengo otras con nombre, por ejemplo, la de la pata esa se llama “Más vale el cuerpo cercenado que la libertad olvidada”.

 

De las esculturas que hiciste vos, ¿Cuál fue la que más te gustó?

Y... creo que la última siempre es la que más te gusta. Después, por ahí tenés unos logros y destellos de cosas que a la gente más les gusta... qué sé yo, el pájaro ese fue algo que salió así... muy rápido, en pocos días, pero se dio. O sea, no siempre sacás algo en tan poco y llegás a un punto en el que decís “no le puedo agregar más nada”.

 

¿Cuál fue tu primera escultura?

Si... creo que el pájaro ese que está hecho de hierro.

 

¿Y en otros materiales?

Y... qué se yo. De chico por ahí nos juntábamos y hacíamos cosas, pero después fueron desapareciendo, como juegos... En realidad yo no digo que me voy a poner a hacer esculturas, sino realmente digo que me voy a poner a jugar... un juego, para mí es un juego, que es la manera en que lo disfrutás, viste? Es una diversión creativa... bah! Todas las diversiones son creativas.

 

¿Cuánto tiempo tardás en hacer una escultura?

Y.. creo que tiene que ver con el tamaño, con las ganas, con el tiempo que le dediques, pero qué se yo... para un tamaño como el del avión se puede llegar a tardar dos o tres meses, dedicándole dos o tres horas por día.

 

¿Te dedicás a algo además de la escultura?

Serigrafía, que es lo que me da de comer.

 

¿Y qué es la serigrafía?

Bueno... serigrafía es un técnica de impresión para imprimir en plano... podés imprimir en cualquier tipo de material que sea plano, por ejemplo, calcomanías, remeras, buzos... impresiones.

 

¿Qué es esto?

¿Esto? Esto es un secador para ir poniendo las calcomanías, para que se vayan secando a medida que vas imprimiendo. Tiene bandejas, entonces, a medida que vas laburando, las vas tirando ahí para que se sequen.

 

¿Y ahí arriba qué hay?

Ahí arriba está el entrepiso de Romina, que se dedica a pintar, el atelier... como ven no terminé de hacer la escalera.

 

¿Trabajás con algo tóxico?

Sí, todos los diluyentes para las pinturas son tóxicos... son solventes. Son precauciones que tenés que tener, aunque los uso poquito.

 

¿Qué es eso otro?

Es una cabeza de un chivo.

 

¿Y es de verdad?

Sí... esa es de verdad.

 

¿De quién es?

Es mía, desde hace mucho tiempo.